DECLARACIÓN PÚBLICA
JUSTICIA PARA HORMAN,
JUSTICIA PARA GONZÁLEZ
En referencia a la imputación que
me hace el juez Jorge Zepeda sobre una supuesta complicidad mía en el asesinato
del periodista y cineasta norteamericano Charles Horman, desde ya reitero que
se trata de una acusación enteramente irresponsable, y declaro:
En primer lugar:
1.
En 1976, encontrándome asilado en la cancillería
de Italia en Santiago, denuncié ante periodistas de CBS y del Washington Post haber visto a Charles
Horman en dependencias del Ministerio de Defensa una semana después del Golpe.
2.
En 1978, hallándome exiliado en España, acepté
una invitación del padre de Horman para ir a Estados Unidos y colaborar con el
juicio que él y la viuda del periodista preparaban contra Henry Kissinger y
otros por la responsabilidad que eventualmente les cupiera en la muerte de
Horman. En dicha ocasión me alojé en casa del padre del Sr. Horman y ratifiqué
mis denuncias hechas en Santiago, autorizando la desclasificación de todo
documento donde mi nombre apareciera asociado al de Horman, de acuerdo a las
leyes de ese país, lo que llevó a la primera desclasificación de documentos de
agencias norteamericanas sobre el caso.
3.
Como la propia viuda del Sr. Horman ha declarado
públicamente, solo con mi testimonio el padre del Sr. Horman y ella estuvieron
en condiciones para iniciar el mencionado juicio en Estados Unidos.
4.
De lo anterior se desprende inequívocamente que
jamás he participado en ningún pacto de silencio con respecto al caso Horman
sino que, al contrario, he colaborado voluntariamente con la búsqueda de la
verdad y la justicia mucho antes que ningún juez me llamara a declarar en este
caso.
En segundo
lugar,
5.
Como agente civil de inteligencia, dependiente
del Ministerio de Defensa, obtuve repetidamente las mejores calificaciones de
mi promoción.
6.
En 1969 el gobierno de Eduardo Frei me envió en
comisión de servicio a la agencia de CORFO en Nueva York, donde me desempeñé
casi ininterrumpidamente hasta julio de 1973; ese mes volví a Chile, pues en
octubre debía partir a Inglaterra a un curso por dos años en Scotland Yard, que
estaba ya acordado con el gobierno británico. El el breve lapso en que estuve
en Chile a comienzos de 1971 para asesorar al gobierno en contra del sabotaje
económico de la CIA no tuve relación con los Horman, pues ellos aún no habían
llegado a Chile.
7.
No participé en ningún preparativo golpista ni,
tras el Golpe, en ningún acto represivo; al contrario, salvé decenas de vidas
de militantes de partidos de la Unidad Popular, como consta en innumerables
declaraciones ante notario.
8.
A inicios de 1974, el general Contreras urdió
acusaciones contra mí, a partir de torturas a un prisionero en el regimiento de
Tejas Verdes; se me abrió un proceso en la Fiscalía Militar que pronto quedó en
nada por lo burdo de la maniobra.
9.
A fines de marzo de 1974 fui desvinculado del
Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMDN) por haber hecho llegar información
al entonces Mº del Interior, el general Bonilla, sobre las torturas
que se estaban cometiendo en Tejas Verdes. (En la ocasión, Bonilla se presentó
personalmente en Tejas Verdes y sacó de su cargo a Contreras, pero luego
Pinochet anuló tal decisión).
10. Entre
marzo de 1974 y junio de 1975 permanecí prácticamente inactivo, asignado a la
Fuerza Aérea; solo en mayo de 1975 se me encomendó investigar un desfalco que
se estaba cometiendo en la construcción de elementos para la defensa de la
frontera norte.
11. En
septiembre de 1975, habiendo sido dado de baja por la Fuerza Aérea (pues mis
investigaciones confirmaban la participación de altos oficiales de esa
institución en el aludido desfalco), debí asilarme con mi mujer y mi hijo en la
cancillería de Italia, con ayuda de un dirigente del Partido Comunista; un
oficial de la inteligencia de Carabineros me informó que había orden de
eliminarme.
12. Salí
al exilo tres años después, en 1978, y solo pude regresar a Chile en 1990.
Por último:
13. Cuando
en el año 2000 la viuda del Sr. Horman interpuso la querella para que se
investigara la muerte de su marido en la justicia chilena, mi nombre no figuró
entre las personas acusadas; al contrario, la Sra. Horman sugirió que se me
tomara declaración como testigo del caso.
14. Desconozco
las circunstancia del asesinato de Charles Horman, aunque, como lo he declarado
desde 1976, si casi con toda seguridad quienes lo realizaron materialmente
fueron agentes del Estado de Chile, es también casi seguro que la información
sensible sobre Horman les fue entregada por agentes de inteligencia de los
Estados Unidos destinados en Santiago.
15. Personalmente
me resulta difícil creer que la decisión de asesinar a Horman (o la muerte de
este por violencia desmedida en su eventual interrogatorio) haya sido
responsabilidad del General A. Lutz, director de inteligencia militar de la
época; el mismo director de la CIA, W. Colby, le señaló a Kissinger tres días
después del Golpe que en la inteligencia militar chilena había una fuerte
presencia de comunistas, como se puede leer en el Informe Church del senado
norteamericano. Lutz jamás se llevó bien con la DINA y probablemente su extraña
muerte, en 1974, se debió a ello.
16. Si
efectivamente Lutz fue quien llevó a Horman al Ministerio de Defensa (donde lo
vi, de paso, en su oficina), queda la pregunta: ¿quién pudo haberle dado la
orden a Lutz para detenerlo? Necesariamente alguna autoridad ligada al servicio
de inteligencia chileno que recibió información sobre Horman por parte de
agentes norteamericanos. ¿A qué rama de las FFAA pertenecía el Mº de Defensa y
superior de Lutz en la época? ¿A qué rama pertenecía el director del
Departamento II (Inteligencia) del EMDN, dependiente del Mº de Defensa? ¿A qué
rama pertenecía el director del EMDN que en el primer semestre de 1973 solicitó
un informe sobre los “subversivos extranjeros” que trabajaban en Chile Film,
tal como él mismo lo reconocería públicamente años
después? El juez que lleva la causa es, en primer lugar, quien debe responder.
Rafael
González B.
Santiago, agosto de
2015.