jueves, 6 de agosto de 2015

Declaración pública

DECLARACIÓN PÚBLICA

JUSTICIA PARA HORMAN, JUSTICIA PARA GONZÁLEZ

En referencia a la imputación que me hace el juez Jorge Zepeda sobre una supuesta complicidad mía en el asesinato del periodista y cineasta norteamericano Charles Horman, desde ya reitero que se trata de una acusación enteramente irresponsable, y declaro:

En primer lugar:
1.      En 1976, encontrándome asilado en la cancillería de Italia en Santiago, denuncié ante periodistas de CBS y  del Washington Post haber visto a Charles Horman en dependencias del Ministerio de Defensa una semana después del Golpe.
2.      En 1978, hallándome exiliado en España, acepté una invitación del padre de Horman para ir a Estados Unidos y colaborar con el juicio que él y la viuda del periodista preparaban contra Henry Kissinger y otros por la responsabilidad que eventualmente les cupiera en la muerte de Horman. En dicha ocasión me alojé en casa del padre del Sr. Horman y ratifiqué mis denuncias hechas en Santiago, autorizando la desclasificación de todo documento donde mi nombre apareciera asociado al de Horman, de acuerdo a las leyes de ese país, lo que llevó a la primera desclasificación de documentos de agencias norteamericanas sobre el caso.
3.      Como la propia viuda del Sr. Horman ha declarado públicamente, solo con mi testimonio el padre del Sr. Horman y ella estuvieron en condiciones para iniciar el mencionado juicio en Estados Unidos.
4.      De lo anterior se desprende inequívocamente que jamás he participado en ningún pacto de silencio con respecto al caso Horman sino que, al contrario, he colaborado voluntariamente con la búsqueda de la verdad y la justicia mucho antes que ningún juez me llamara a declarar en este caso.

En segundo lugar,
5.      Como agente civil de inteligencia, dependiente del Ministerio de Defensa, obtuve repetidamente las mejores calificaciones de mi promoción.
6.      En 1969 el gobierno de Eduardo Frei me envió en comisión de servicio a la agencia de CORFO en Nueva York, donde me desempeñé casi ininterrumpidamente hasta julio de 1973; ese mes volví a Chile, pues en octubre debía partir a Inglaterra a un curso por dos años en Scotland Yard, que estaba ya acordado con el gobierno británico. El el breve lapso en que estuve en Chile a comienzos de 1971 para asesorar al gobierno en contra del sabotaje económico de la CIA no tuve relación con los Horman, pues ellos aún no habían llegado a Chile.
7.      No participé en ningún preparativo golpista ni, tras el Golpe, en ningún acto represivo; al contrario, salvé decenas de vidas de militantes de partidos de la Unidad Popular, como consta en innumerables declaraciones ante notario.
8.      A inicios de 1974, el general Contreras urdió acusaciones contra mí, a partir de torturas a un prisionero en el regimiento de Tejas Verdes; se me abrió un proceso en la Fiscalía Militar que pronto quedó en nada por lo burdo de la maniobra.
9.      A fines de marzo de 1974 fui desvinculado del Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMDN) por haber hecho llegar información al entonces Mº del Interior, el general Bonilla, sobre las torturas que se estaban cometiendo en Tejas Verdes. (En la ocasión, Bonilla se presentó personalmente en Tejas Verdes y sacó de su cargo a Contreras, pero luego Pinochet anuló tal decisión).
10.  Entre marzo de 1974 y junio de 1975 permanecí prácticamente inactivo, asignado a la Fuerza Aérea; solo en mayo de 1975 se me encomendó investigar un desfalco que se estaba cometiendo en la construcción de elementos para la defensa de la frontera norte.
11.  En septiembre de 1975, habiendo sido dado de baja por la Fuerza Aérea (pues mis investigaciones confirmaban la participación de altos oficiales de esa institución en el aludido desfalco), debí asilarme con mi mujer y mi hijo en la cancillería de Italia, con ayuda de un dirigente del Partido Comunista; un oficial de la inteligencia de Carabineros me informó que había orden de eliminarme.
12.  Salí al exilo tres años después, en 1978, y solo pude regresar a Chile en 1990.

Por último:
13.  Cuando en el año 2000 la viuda del Sr. Horman interpuso la querella para que se investigara la muerte de su marido en la justicia chilena, mi nombre no figuró entre las personas acusadas; al contrario, la Sra. Horman sugirió que se me tomara declaración como testigo del caso.
14.  Desconozco las circunstancia del asesinato de Charles Horman, aunque, como lo he declarado desde 1976, si casi con toda seguridad quienes lo realizaron materialmente fueron agentes del Estado de Chile, es también casi seguro que la información sensible sobre Horman les fue entregada por agentes de inteligencia de los Estados Unidos destinados en Santiago.
15.  Personalmente me resulta difícil creer que la decisión de asesinar a Horman (o la muerte de este por violencia desmedida en su eventual interrogatorio) haya sido responsabilidad del General A. Lutz, director de inteligencia militar de la época; el mismo director de la CIA, W. Colby, le señaló a Kissinger tres días después del Golpe que en la inteligencia militar chilena había una fuerte presencia de comunistas, como se puede leer en el Informe Church del senado norteamericano. Lutz jamás se llevó bien con la DINA y probablemente su extraña muerte, en 1974, se debió a ello.
16.  Si efectivamente Lutz fue quien llevó a Horman al Ministerio de Defensa (donde lo vi, de paso, en su oficina), queda la pregunta: ¿quién pudo haberle dado la orden a Lutz para detenerlo? Necesariamente alguna autoridad ligada al servicio de inteligencia chileno que recibió información sobre Horman por parte de agentes norteamericanos. ¿A qué rama de las FFAA pertenecía el Mº de Defensa y superior de Lutz en la época? ¿A qué rama pertenecía el director del Departamento II (Inteligencia) del EMDN, dependiente del Mº de Defensa? ¿A qué rama pertenecía el director del EMDN que en el primer semestre de 1973 solicitó un informe sobre los “subversivos extranjeros” que trabajaban en Chile Film, tal como él mismo lo reconocería públicamente años después? El juez que lleva la causa es, en primer lugar, quien debe responder.

Rafael González B.
Santiago, agosto de 2015.