domingo, 4 de septiembre de 2016

Segunda declaración pública (4/08/16)

Producto de mi procesamiento en el caso seguido por la muerte de Charles Horman, el tres de diciembre de 2015 fui nuevamente procesado, esta vez por la muerte de Luis Alberto Corvalán Castillo, hijo del conocido dirigente del Partido Comunista, Luis Corvalán Lépez. ¿Cuál sería mi participación en el crimen del joven Luis Alberto Corvalán? Según el auto de procesamiento emitido por el juez Leopoldo Llanos Sagristá, haber formado parte, supuestamente, del Estado Mayor de la Defensa Nacional (EMDN) a la fecha de los hechos. ¿En qué se basó el juez Llanos para sostener tal cosa? Se basó en la pseudoinvestigación que hizo el juez Jorge Zepeda Arancibia en el caso de Charles Horman, es decir el juez Llanos tomó partes de ese proceso y las dio por válidas, pero no consta ni en aquella ni en esta investigación ninguna declaración ni hechos ni rumores que me vinculen ni siquiera indirectamente con la muerte de Luis Alberto Corvalán.

Curiosamente, es a partir del expediente Horman que el juez Llanos sostuvo que yo habría pertenecido al EMDN cuando se produce la detención y torturas a Luis Corvalán en el Estadio Nacional (19.09.1973), sin embargo ignoro la razón de que el juez Llanos no haya considerado que en el mismo expediente Horman quedó demostrado que si bien pertenecí al Depto. II del EMDN desde 1954 hasta el 11 de septiembre de 1973, ese mismo día lo dejé a pedido del Jefe del EMDN, Vicealmirante Patricio Carvajal y al día siguiente, 12 de septiembre, cuando Carvajal es nombrado Ministro de Defensa, pasé  a integrar su staff hasta el 14 de abril de 1974, fecha en que fui destinado al Depto. de C.I. de la Dirección de Operaciones de la Fuerza Aérea.

Desde el día 11 hasta el 17 de septiembre de 1973 inclusive, período en que el país estuvo paralizado, permanecí en el Ministerio de Defensa. En el estado de cuasi guerra con Perú post-golpe era vital monitorear la situación y hacer los preparativos para una posible invasión, por lo cual mi conocimiento de las redes de inteligencia en ese país era de la mayor relevancia. El día 18 se reabre el comercio y las oficinas en el país, por lo cual regreso a mi lugar de trabajo, la CORFO, aunque se instala en mi oficina un teléfono ministerial para tener línea directa con el Ministro, ya que sigo dependiendo orgánicamente de él. Ese día 18 me encargo de ubicar al administrador del edificio central, quien a su vez se contacta con los encargados del aseo, electricistas y mecánicos para revisar ascensores, etc., y a partir de las 06:00 comienza a reactivarse la rutina en el edificio ya que a las 08:00 llegaría el Gral. Javier Palacios Ruhman, nuevo Vicepresidente de CORFO, quien más tarde me exoneraría al saber que había desobedecido la orden que me diera el día 11 en la Moneda en el sentido de ejecutar al periodista Carlos Jorquera Tolosa, a quien salvé la vida y fue el único de todos los resistentes en la Moneda que sobrevivió, pues los demás fueron ejecutados el día 12 de septiembre en Peldehue.

Ese día 18 de septiembre comienza a llegar a CORFO el personal, integrado por militantes o simpatizantes de todos los partidos políticos, quienes me ven en mi oficina del 8º piso, dependiendo de la Gerencia de Finanzas de CORFO, trabajando con la preocupación de que por una parte el país está económicamente quebrado y, por otra parte, hay una guerra en ciernes con Perú. Pronto comienzan a llegar a la Oficina de Personal familiares de funcionarios de CORFO detenidos, los cuales si no son casos extremos son derivados a la Oficina de Seguridad para revisar las posibles razones de su despido y en qué lugar se encontraban. Yo me negué a asumir la dirección de la Oficina de Seguridad, pues esa era una labor policial y yo era un agente de inteligencia y mi función en CORFO era ver el área del contrasabotaje a la economía, y por eso dependía del Gerente de Finanzas.

En la página 1 del auto de procesamiento se indica que el Sr. Luis Alberto Corvalán Castillo “es llevado al Estadio Nacional el 19 de septiembre de 1973”. ¿Cuál es mi relación con este hecho? Ninguna. Ni siquiera el juez Llanos me vincula con el hecho mismo, sino que me procesa en calidad de cómplice por creer, erróneamente, que yo habría estado en el EMDN a esa fecha. Por el contrario, no solo no tuve que ver con la represión postgolpe, sino que como consta en certificados ante notario adjuntos a la causa de Charles Horman y también a la de Luis Alberto Corvalán, ayudé al personal de CORFO a la vez que mi dependencia en el Ministerio de Defensa era con el Vicealmirante Carvajal, como consta en el Boletín Oficial de la Armada del 12.09.1973 y como lo atestiguan el Gral. de Brigada Aérea (J) Renato Nuño L., en retiro, los entonces funcionarios de CORFO Guido Miranda Nizetic (Gerente de Finanzas de CORFO), Héctor Ortega Fuentes (militante del Partido Radical y Presidente del Comité Político de la Unidad Popular y sus Comités Sectoriales de CORFO), Jaime Cassone (ex Jefe de la Sección Control de Bienes de CORFO y representante del Partido Nacional), Guillermo Sáez Pardo (Secretario Político del Partido Comunista de CORFO), Guido del Valle Hermosilla (dirigente de la Asociación de Empleados de CORFO), Iván Parra Ramos (ex Jefe de Recursos Humanos, ex Secretario General de CORFO y representante del PDC), Jorge Sánchez Staforelli (ex empleado de CORFO y ex Jefe de Gabinete del Rector de la U. de Chile, Luis Riveros), Eduardo Reyes Contreras (Habilitado de CORFO), Manuel Emilio Carabantes (Jefe de la Brigada Socialista de CORFO y ex Jefe de Sección del Depto. de Personal de CORFO). Como ha sido profusamente publicado, tanto el Depto. II del EMDN como la Jefatura del Estadio Nacional dependían de la Subjefatura del EMDN, es decir del Gral. de Brigada Aérea Nicanor Díaz Estrada.

Hubiera deseado explicarle todo lo anterior al juez Llanos, pero lamentablemente no tuve la oportunidad, pues no me llamó a declarar ante él ni ante la PDI, sino que sin haber investigado me procesó y ordenó que se me encarcelara a mis ochenta años, por lo cual pasé tres meses en prisión con las negativas consecuencias para mi salud, tal como lo constató el personal médico del Centro de Detención de Peñalolén.

En el caso Horman varias personas se esforzaron por presentarme como un furibundo anticomunista, lo cual no sólo no es cierto, sino que se demuestra en que militantes comunistas fueron quienes me ayudaron a asilarme en oficinas de la Cancillería de Italia en Santiago. Cuando fui alertado de que el Jefe de la Dirección de Operaciones de la Fuerza Aérea, Fernando Matthei, había dado orden de eliminarme físicamente, fue el dirigente del Regional Norte del Partido Comunista, Octavio Abarca Gilbert, a quien conocía desde 1959, quien me recibió en su casa, y con su esposa, la ciudadana italiana María Pía Castelli, quien trabajaba en la Cancillería de Italia, me ayudaron a ingresar a esa legación, donde permanecí asilado tres años, hasta que pude salir a un exilio que duró doce largos años. En la sección “11 testimonios de mi actuación durante la U.P. y bajo la dictadura” de este blog constan además los testimonios ante notario de militantes comunistas y de todos los demás partidos que integraron la Unidad Popular que relatan como logré que se los liberara de sus lugares de detención, impedí que siguieran siendo torturados, los reintegré a sus funciones para que pudieran obtener una jubilación o, cuando su situación era crítica, los ayudé a salir del país sin ser detectados por la DINA que buscaba su muerte. En esa misma sección, el ex Senador de la Izquierda Cristiana Alberto Jerez Horta declara que en su departamento “Volodia Teitelboim y un funcionario del P.C. reconocieron con nombre y apellido a más de 29 militantes del P.C. que le debían la vida a Rafael, y como si esto no fuese suficiente, también reconocieron que en diciembre de 1972 Rafael le informó a Daniel Vergara, en ese entonces Subsecretario del Interior, que habría un golpe en septiembre de 1973”.  Un relato más pormenorizado acerca de mi persona y de la oscura investigación del juez Zepeda fue publicada en el diario El Siglo del 2 de enero de 2015. Y todo lo anterior sin ser yo ni marxista ni comunista.

Espero que se logre averiguar la verdad de lo ocurrido y se haga justicia con Luis Alberto Corvalán, a quien nunca llegué a conocer, y quien sufrió las mismas circunstancias que muchos de mis ex compañeros de labores en CORFO, a algunos de los cuales ayudé aun casi sin conocerlos, como a Guido del Valle o Eduardo Reyes, pero a quienes defendí movido por un deber ético, y asimismo espero que se me haga justicia a mi también, y el Estado de Chile, en cuya defensa y en la defensa de cuyos ciudadanos sacrifiqué mi bienestar y el de mi familia, deje de acosarme inmisericordemente, en esta ocasión por medio de los Tribunales de Justicia. Así lo expresó el fallecido ex Presidente de CARITAS – CHILE, Rev. P. Baldo Santi en su Carta Abierta de diciembre de 2003 cuando el juez Jorge Zepeda me procesó: que esa inicua medida se debía a que yo había sido “quien los señalara como responsables del sabotaje económico contra el Estado de Chile entre los años 1970 y 1973 y, con posterioridad al golpe, por revelar la participación que tuvieron en el lobby internacional que dio soporte a la dictadura”.