Producto de mi
procesamiento en el caso seguido por la muerte de Charles Horman, el tres de
diciembre de 2015 fui nuevamente procesado, esta vez por la muerte de Luis
Alberto Corvalán Castillo, hijo del conocido dirigente del Partido Comunista,
Luis Corvalán Lépez. ¿Cuál sería mi participación en el crimen del joven Luis
Alberto Corvalán? Según el auto de procesamiento emitido por el juez Leopoldo
Llanos Sagristá, haber formado parte, supuestamente, del Estado Mayor de la
Defensa Nacional (EMDN) a la fecha de los hechos. ¿En qué se basó el juez
Llanos para sostener tal cosa? Se basó en la pseudoinvestigación que hizo el
juez Jorge Zepeda Arancibia en el caso de Charles Horman, es decir el juez
Llanos tomó partes de ese proceso y las dio por válidas, pero no consta ni en
aquella ni en esta investigación ninguna declaración ni hechos ni rumores que
me vinculen ni siquiera indirectamente con la muerte de Luis Alberto Corvalán.
Curiosamente, es a
partir del expediente Horman que el juez Llanos sostuvo que yo habría
pertenecido al EMDN cuando se produce la detención y torturas a Luis Corvalán
en el Estadio Nacional (19.09.1973), sin embargo ignoro la razón de que el juez
Llanos no haya considerado que en el mismo expediente Horman quedó demostrado
que si bien pertenecí al Depto. II del EMDN desde 1954 hasta el 11 de
septiembre de 1973, ese mismo día lo dejé a pedido del Jefe del EMDN,
Vicealmirante Patricio Carvajal y al día siguiente, 12 de septiembre, cuando
Carvajal es nombrado Ministro de Defensa, pasé
a integrar su staff hasta el 14 de abril de 1974, fecha en que fui
destinado al Depto. de C.I. de la Dirección de Operaciones de la Fuerza Aérea.
Desde el día 11 hasta
el 17 de septiembre de 1973 inclusive, período en que el país estuvo
paralizado, permanecí en el Ministerio de Defensa. En el estado de cuasi guerra
con Perú post-golpe era vital monitorear la situación y hacer los preparativos
para una posible invasión, por lo cual mi conocimiento de las redes de
inteligencia en ese país era de la mayor relevancia. El día 18 se reabre el
comercio y las oficinas en el país, por lo cual regreso a mi lugar de trabajo,
la CORFO, aunque se instala en mi oficina un teléfono ministerial para tener
línea directa con el Ministro, ya que sigo dependiendo orgánicamente de él. Ese
día 18 me encargo de ubicar al administrador del edificio central, quien a su
vez se contacta con los encargados del aseo, electricistas y mecánicos para
revisar ascensores, etc., y a partir de las 06:00 comienza a reactivarse la
rutina en el edificio ya que a las 08:00 llegaría el Gral. Javier Palacios
Ruhman, nuevo Vicepresidente de CORFO, quien más tarde me exoneraría al saber
que había desobedecido la orden que me diera el día 11 en la Moneda en el
sentido de ejecutar al periodista Carlos Jorquera Tolosa, a quien salvé la vida
y fue el único de todos los resistentes en la Moneda que sobrevivió, pues los
demás fueron ejecutados el día 12 de septiembre en Peldehue.
Ese día 18 de septiembre comienza
a llegar a CORFO el personal, integrado por militantes o simpatizantes de todos
los partidos políticos, quienes me ven en mi oficina del 8º piso, dependiendo
de la Gerencia de Finanzas de CORFO, trabajando con la preocupación de que por
una parte el país está económicamente quebrado y, por otra parte, hay una
guerra en ciernes con Perú. Pronto comienzan a llegar a la Oficina de Personal
familiares de funcionarios de CORFO detenidos, los cuales si no son casos
extremos son derivados a la Oficina de Seguridad para revisar las posibles
razones de su despido y en qué lugar se encontraban. Yo me negué a asumir la
dirección de la Oficina de Seguridad, pues esa era una labor policial y yo era
un agente de inteligencia y mi función en CORFO era ver el área del
contrasabotaje a la economía, y por eso dependía del Gerente de Finanzas.
En la página 1 del auto de
procesamiento se indica que el Sr. Luis Alberto Corvalán Castillo “es llevado
al Estadio Nacional el 19 de septiembre de 1973”. ¿Cuál es mi relación con este
hecho? Ninguna. Ni siquiera el juez Llanos me vincula con el hecho mismo, sino
que me procesa en calidad de cómplice por creer, erróneamente, que yo habría
estado en el EMDN a esa fecha. Por el contrario, no solo no tuve que ver con la
represión postgolpe, sino que como consta en certificados ante notario adjuntos
a la causa de Charles Horman y también a la de Luis Alberto Corvalán, ayudé
al personal de CORFO a la vez que mi dependencia en el Ministerio de
Defensa era con el Vicealmirante Carvajal, como consta en el Boletín Oficial de
la Armada del 12.09.1973 y como lo atestiguan el Gral. de Brigada Aérea (J)
Renato Nuño L., en retiro, los entonces funcionarios de CORFO Guido Miranda Nizetic (Gerente de Finanzas de CORFO), Héctor Ortega Fuentes (militante del
Partido Radical y Presidente del Comité Político de la Unidad Popular y sus
Comités Sectoriales de CORFO), Jaime Cassone (ex Jefe de la Sección Control de
Bienes de CORFO y representante del Partido Nacional), Guillermo Sáez Pardo (Secretario Político del Partido Comunista de CORFO), Guido del Valle Hermosilla (dirigente de la Asociación de Empleados de CORFO), Iván Parra Ramos (ex Jefe
de Recursos Humanos, ex Secretario General de CORFO y representante del PDC),
Jorge Sánchez Staforelli (ex empleado de CORFO y ex Jefe de Gabinete del Rector
de la U. de Chile, Luis Riveros), Eduardo Reyes Contreras (Habilitado de
CORFO), Manuel Emilio Carabantes (Jefe de la Brigada Socialista de CORFO y ex
Jefe de Sección del Depto. de Personal de CORFO). Como ha sido profusamente
publicado, tanto el Depto. II del EMDN como la Jefatura del Estadio Nacional
dependían de la Subjefatura del EMDN, es decir del Gral. de Brigada Aérea
Nicanor Díaz Estrada.
Hubiera deseado explicarle
todo lo anterior al juez Llanos, pero lamentablemente no tuve la oportunidad,
pues no me llamó a declarar ante él ni ante la PDI, sino que sin haber
investigado me procesó y ordenó que se me encarcelara a mis ochenta años, por
lo cual pasé tres meses en prisión con las negativas consecuencias para mi
salud, tal como lo constató el personal médico del Centro de Detención de
Peñalolén.
En el caso Horman
varias personas se esforzaron por presentarme como un furibundo anticomunista,
lo cual no sólo no es cierto, sino que se demuestra en que militantes
comunistas fueron quienes me ayudaron a asilarme en oficinas de la Cancillería
de Italia en Santiago. Cuando fui alertado de que el Jefe de la Dirección de
Operaciones de la Fuerza Aérea, Fernando Matthei, había dado orden de
eliminarme físicamente, fue el dirigente del Regional Norte del Partido
Comunista, Octavio Abarca Gilbert, a quien conocía desde 1959, quien me recibió en su casa, y con
su esposa, la ciudadana italiana María Pía Castelli, quien trabajaba en la
Cancillería de Italia, me ayudaron a ingresar a esa legación, donde permanecí
asilado tres años, hasta que pude salir a un exilio que duró doce largos años.
En la sección “11 testimonios de mi actuación durante la U.P. y bajo la
dictadura” de este blog constan además los testimonios ante notario de
militantes comunistas y de todos los demás partidos que integraron la Unidad
Popular que relatan como logré que se los liberara de sus lugares de detención,
impedí que siguieran siendo torturados, los reintegré a sus funciones para que
pudieran obtener una jubilación o, cuando su situación era crítica, los ayudé a
salir del país sin ser detectados por la DINA
que buscaba su muerte. En esa misma sección, el ex Senador de la Izquierda
Cristiana Alberto Jerez Horta declara que en su departamento “Volodia
Teitelboim y un funcionario del P.C. reconocieron con nombre y apellido a más
de 29 militantes del P.C. que le debían la vida a Rafael, y como si esto no
fuese suficiente, también reconocieron que en diciembre de 1972 Rafael le
informó a Daniel Vergara, en ese entonces Subsecretario del Interior, que
habría un golpe en septiembre de 1973”.
Un relato más pormenorizado acerca de mi persona y de la oscura
investigación del juez Zepeda fue publicada en el diario El Siglo del 2
de enero de 2015. Y todo lo anterior sin ser yo ni marxista ni comunista.
Espero que se logre
averiguar la verdad de lo ocurrido y se haga justicia con Luis Alberto
Corvalán, a quien nunca llegué a conocer, y quien sufrió las mismas
circunstancias que muchos de mis ex compañeros de labores en CORFO, a algunos
de los cuales ayudé aun casi sin conocerlos, como a Guido del Valle o Eduardo
Reyes, pero a quienes defendí movido por un deber ético, y asimismo espero que
se me haga justicia a mi también, y el Estado de Chile, en cuya defensa y en la
defensa de cuyos ciudadanos sacrifiqué mi bienestar y el de mi familia, deje de
acosarme inmisericordemente, en esta ocasión por medio de los Tribunales de
Justicia. Así lo expresó el fallecido ex Presidente de CARITAS – CHILE, Rev. P.
Baldo Santi en su Carta Abierta de diciembre de 2003 cuando el juez Jorge
Zepeda me procesó: que esa inicua medida se debía a que yo había sido “quien
los señalara como responsables del sabotaje económico contra el Estado de Chile
entre los años 1970 y 1973 y, con posterioridad al golpe, por revelar la
participación que tuvieron en el lobby internacional que dio soporte a la
dictadura”.

