A continuación transcribo pasajes de documentos suscritos por diversos
dirigentes de la Unidad Popular, de un ex estrecho colaborador del Gobierno de
Frei Montalva y de un conocido sacerdote, que acreditan mi actuación antes y
después del Golpe de 1973 (incluyendo nexos a los documentos completos). Si no
hubiese recibido imputaciones con respecto a la muerte de Charles Horman por
parte de cierta prensa chilena
y, lo que es más grave, de un juez de la República, naturalmente jamás habría
sido necesario exponer públicamente estos testimonios.
Se trata de los testimonios de Mario
González Riffo, Presidente del Comité de Exonerados Políticos de las FFAA; Alejandro Ríos Valdivia, ex Ministro de
Defensa del Gobierno de la Unidad Popular; Carlos
Jorquera, ex secretario de Prensa del presidente Salvador Allende; Alberto Jerez, ex Senador (PDC y,
luego, Izquierda Cristiana); Carlos
Morales Salazar, Periodista, Jefe de Seguridad de la Zona Centro del
Partido Socialista en 1973; Guido del
Valle Hermosilla, dirigente de la Asociación de Empleados de la CORFO (en
1973); Carlos Briones Olivos, ex
Ministro del Interior del Gobierno de la Unidad Popular; Guillermo Saez Pardo,
Secretario Político del Partido Comunista de CORFO (en 1973); Otto Boye, ex asesor político del
Ministerio de Relaciones Exteriores y ex Embajador; Juan Ibáñez Elgueta, Periodista, ex Jefe de Informaciones de la
Presidencia (del Gobierno de la Unidad Popular) y ex Consejero Nacional del Colegio de
Periodistas; Baldo Santi, sacerdote
leonardino, ex presidente de CARITAS-Chile.
Mario González Riffo,
Presidente del Comité de Exonerados Políticos de
las FFAA:
“[V]engo a certificar que conozco al ex agente
del Departamento II del Estado Mayor de la Defensa Nacional, Sr. Rafael
González Berdugo, y sé por múltiples testimonios que no se vio involucrado en
actos de violación a los derechos de las personas. Muy por el contrario,
arriesgó su integridad física para salvar la vida de las personas reprimidas
por la dictadura, estuvo tres años asilado en una oficina de la Cancillería de
Italia y doce años en el exilio”.
Santiago, el 9 de junio de 2008.
Alejandro Ríos Valdivia,
ex Ministro de Defensa (Gobierno de la Unidad Popular):
“Por la presente declaro conocer al señor Rafael Agustín
González Berdugo, ex jefe Operativo del Dpto. II del Estado Mayor de la Defensa
Nacional, organismo dependiente del Ministro de Defensa, y por mi cargo de
Ministro me correspondió un trato frecuente con él.
Por lo anteriormente expuesto, certifico que el
señor González fue un eficiente, leal e incorruptible colaborador del gobierno
de aquella época, específicamente, en la lucha contra el sabotaje económico que
se implementó desde el extranjero”.
Santiago, 23 de noviembre de 1996.
Carlos Jorquera Tolosa,
ex secretario de Prensa del presidente Salvador
Allende:
“Con mucho orgullo certifico, por la presente, que conozco al señor
Rafael González Berdugo, con quien me une una deuda de gratitud que no me es posible
mensurar en palabras y que, estoy absolutamente cierto, también compromete en
alto grado el proceso de recuperación democrática del país”.
Santiago, 24 de diciembre de 1990[2].
Alberto Jerez,
ex Senador (PDC y, luego, Izquierda Cristiana):
“Me consta que a
Rafael González Berdugo le deben la vida numerosas personas de todos los
partidos de la U. P., y ello desde el mismo 11 de septiembre en la Moneda,
cuando se negó a ejecutar a Carlos ‘el negro’ Jorquera. Además, en una
oportunidad en mi departamento Volodia Teiltelboim y un funcionario del P.C.
reconocieron con nombre y apellido a más de 29 militantes del P.C. que le
debían la vida a Rafael, y como si esto no fuese suficiente, también
reconocieron que en diciembre de 1972 Rafael le informó a Daniel Vergara, en
ese entonces Subsecretario del Interior, que habría un golpe en septiembre de
1973”.
Santiago, 24 de marzo de 2004
Carlos Morales Salazar,
Periodista, Partido Socialista:
“[F]ui militante del Partido Socialista de Chile y
tuve a mi cargo uno de los equipos de seguridad del partido antes
mencionado, durante el Gobierno de la Unidad Popular y, en tal calidad, certifico que el señor Rafael A. González Berdugo […], ex agente del Estado Mayor de la Defensa Nacional, fue
un leal colaborador de nuestro equipo, sin tener militancia socialista,
trabajando en la investigación de las actividades de sabotaje económico que
implementara la CIA durante ese período.
Me consta además que prestó su valiosa
cooperación respecto al tema arriba indicado, como asesor del entonces Director
de Investigaciones, compañero Eduardo Paredes.
Deseo destacar que, con posterioridad al Golpe
Militar, el señor Rafael González B., liberó del Estadio Nacional y de la
Academia de Guerra Aérea (AGA) a varios compañeros del partido y asimismo
gestionó la libertad de otros que sin esa intervención hoy serían parte de los
desaparecidos.
En mi caso particular, informado que se me
buscaba para detenerme, recurrí a él, y con su ayuda salí a Argentina,
librándome de ser asesinado, ya que éste era el destino reservado a los
miembros de seguridad de cualquiera de los partidos que conformaban la Unidad
Popular”.
Santiago, 4 de diciembre de 1990.
Guido del Valle Hermosilla,
dirigente de la Asociación de Empleados de la
CORFO (en 1973):
“Casi inmediatamente después del golpe militar fui
detenido y llevado al Centro de Detención de Tejas Verdes. Mientras me
encontraba allí detenido, el Presidente Nacional del Comité Político de la
Unidad Popular y sus Comités Sectoriales de CORFO, correligionario Héctor
Ortega Fuentes, le comunicó mi situación al ex Agente del Estado Mayor de la
Defensa Nacional, señor Rafael González Berdugo, quien de inmediato hizo las
gestiones pertinentes para obtener de inmediato mi libertad.
Deseo dejar constancia de que quien suscribe prácticamente no conocía al señor
González a esa fecha, y que me consta [que] no sólo consiguió mi libertad sino
la de numerosos otros compañeros, militantes de todos los partidos de la Unidad
Popular”.
Santiago, 20 de enero de 2005.
Carlos Briones Olivos,
ex Ministro del Interior (Gobierno de la Unidad Popular), y
Alberto Jerez, ex Senador (PDC y, luego,
Izquierda Cristiana):
“Nos honra dejar constancia que decenas de personas,
perseguidos por la dictadura militar, deben su vida al coraje y sentido
humanitario del señor González Berdugo, a riesgo de su propia vida”.
Santiago, 21 de octubre de 1993.
Guillermo Saez Pardo,
Secretario Político del Partido Comunista de
CORFO (en 1973):
“[…] Cualquier persona de buen criterio y/o
experiencia política tenía que percibir en el señor González [Berdugo] un
espíritu democrático, de respeto a los procederes rectos y, si se me permite,
de un pensamiento más cercano a la izquierda que a otras tendencias. […]
Un grupo de unos 70 funcionarios de la CORFO nos
quedamos allí el 11/09/1973 acatando una orientación de la CUT […]
Esto motivó que dos elementos de la Marina me
sometieran a duros apremios físicos, a golpes de puño y rodillas, ejercicios de
precisión con un corvo, simulacro de ahorcarme. […]
Durante mi detención en el Estadio Nacional […] la sanguinaria y estúpida represión de esos días podría haber encontrado
cualquier excusa para llevar mi situación a límites extremos.
No me enviaron a Chacabuco y me pusieron en
libertad al 30 o 31 de octubre de 1973. Ya en libertad me encontré casualmente
con Rafael González y por sus palabras pude explicarme que hubo una mano
solidaria que se preocupó que pudiera saltar todos esos obstáculos y se me hizo
evidente que había sido la mano de Rafael González.
Por otra parte, me consta de varios testimonios de
personas que me merecen toda fe que esta no fue una actuación excepcional de
Rafael González, sino una actitud prodigada a muchos compañeros, que por una
parte confirma la impresión que teníamos de él antes del golpe y al mismo
tiempo explica que esto le atrajera las graves sanciones y riesgos que recibió
de parte de la dictadura”.
Santiago, 21 de diciembre de 2004.
Otto Boye S.,
ex Asesor del Ministerio de RR.EE. (1966-1970) y
ex Embajador (1990-1998);
“[…] Lo conocí muy bien [a Rafael González] cuando
ejercí el cargo de Asesor Político de la Cancillería durante los años del
Presidente Frei [Montalva]. Trabajaba como Agente del Departamento II
Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa Nacional, encubriendo sus
actividades como funcionario de CORFO.
Colaboró estrechamente con RR.EE., y por las
misiones que realizó en el exterior, generalmente de extremo riesgo personal,
tuve contacto con él y conocimiento de lo que hacía. Me consta de su espíritu
de sacrificio y de su entrega incondicional a los objetivos y tareas de nuestro
gobierno.
A raíz de una de esas misiones, el Presidente quiso conocerlo, y después de eso lo envió a la
Misión de Chile ante la ONU en Nueva York como premio”. […]
Santiago, 17 de diciembre de 1990.
Juan Ibáñez Elgueta,
Periodista, ex Jefe de Informaciones de la
Presidencia (Gobierno de la U.
Popular) y ex Consejero Nacional del Colegio de
Periodistas:
Después del 11 de septiembre, ayudó con gran
riesgo a decenas de importantes compañeros para salir del país o para salvar
sus vidas. Como esta acción fue detectada, debió asilarse en la Embajada de
Italia, donde permaneció durante tres años. Vivió un duro exilio […]
Santiago, 10 de enero de 1991.
Baldo Santi,
sacerdote, ex presidente de CARITAS-Chile:
“[Durante
la Unidad Popular] se le ordenó colaborar con el Director de Investigaciones de
la época, Dr. Eduardo Paredes, con relación al sabotaje económico de la CIA,
cosa que venía haciendo desde hace años y que le había creado numerosos
problemas […]
Con posterioridad a su asilo [en la embajada de
Italia] se supo que, aparte de Carlos Jorquera, muchos otras autoridades y
partidarios del régimen allendista le deben la vida […]
Don Rafael fue exonerado el 2 de septiembre de
1975 y el 3 de septiembre, con la ayuda de amigos, buscó refugio en una oficina
de la Cancillería italiana […] Nunca hubo cargos en su contra, pero el General
Leigh y la DINA se oponían a su salida. En gestiones donde me tocó intervenir, el
General Leigh no le dio su visto bueno.
Extractos del libro Algunos recuerdos de mi vida, Santiago, 2004.
Carta Abierta de Baldo Santi, Presidente de Caritas-Chile y de la Fundación "Para la Dignidad del hombre"; Santiago, enero de 2004.